Obra negra
- Galería Riflettori
- 16 jun 2021
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 24 jun 2021
León Cuevas
La vida es un regalo y una responsabilidad. La cadena de acontecimientos biológicos necesarios para llegar a la existencia de cada uno de nosotros es muy larga.
Tomás Casademunt
Ese ánimo de frustración y nostalgia. El desvanecimiento de un mundo posible, mejor, que se está proyectando y que de repente se vino a derrumbar todo.
Diego Pérez
La belleza de lo que no ha sido completo
como aquella relación abierta que no tuvo pies ni cabeza
que nunca terminó porque no se sabe ni dónde ha empezado
la obra negra es igual al amor
es solo un cascarón a los ojos comunes
una superficie seca
una piel descarapelada de concreto a medias
cantando canciones supuestamente hermosas
de un eco tan vacío como lo interno
pero a tus ojos tales no ruinas te parecen sublimes.
A la derecha los Stone Edge de la posmodernidad
a la izquierda una Tenozchtitlan minimalista
con pupila de una Canon a la luz sin luna
quieres registrar aquel bello romance no hecho
no como una promesa pendiente
como un sueño de Casademunt.
Nuevamente es más como el amor
esa emoción abandonada por su arquitecto
la obra negra es tan idéntica a aquel sentimiento
ambas comenzaron con un plano
y cayeron por planear de más.
Pero entre tanto cascarón está tu lente
con la mirada fotografiando
como el ojo de Diego
vas buscando las emociones de las estructuras
en donde se aferraron más los insomnios
donde no se acabó de poner con la pasión el yeso
y después están ahí
absurdas construcciones surrealistas
escaleras que aspiraron a la mitad del camino
estructuras que son un palacio por accidente
Edward James estaría tan asombrado
escalones que no llevan a ningún sitio
puertas a un umbral cómico
puentes imposibles atravesando un imposible llano
con pesadillas y deseos incompletos de Escher.
Y con el canto del artista cambia todo
así el amor queda siendo un proyecto inacabado
y la obra negra una serendipia
al final quedan desbalanceados
la diferencia está en estas construcciones
poéticas e ilógicas
las legiones de obra negra
en su cenizas y sin cambiarlos, se pueden rescatar
tan hermoso como apreciar un boceto a medio trazo.
Acerca del autor:
León Cuevas nació en Pachuca, Hidalgo. Estudió Artes Visuales. Egresado de la Escuela de Escritores de SOGEM. Estudió la Maestría en Apreciación y Creación Literaria en Casa Lamm. Tiene siete exposiciones individuales entre las que destacan Sleep Trailer (2011), o La era de las esporas (2014), y ha participado en más de treinta colectivas. Sus adicciones a la música y al séptimo arte lo llevaron a publicar notas sobre rock, películas, literatura y poesía para distintas columnas. Sus cuentos y poemas se han publicado en varios medios como Revista Taller Igitur, Ablucionistas, Aleteo Poético, Revueltas Time, de México, Autor/, de España y Última Plana, de Suiza. Es autor de la obra teatral Las seis muertes de Ofelia (2016). Ilustrador y coautor de la novela Trampas, de Agustín Cadena (2018). Autor de los poemarios Sal de alacrán (2019) y Escala en un NO lugar (2021). Actualmente vive en Ciudad de México y es maestro de Literatura en CEDART Luis Spota Saavedra. Pertenece al colectivo de poesía Tinta Verde. Pertenece al equipo de Sayyeah.tv, donde cubre reportajes sobre conciertos y estrenos de cine.
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